En la esquina de Pringles y Sarmiento, una casona de más de 100 años volvió a abrir sus puertas en forma de bar, pero sin perder su esencia.
Los dueños del emprendimiento decidieron conservar la fachada y casi todo el interior de la casona, los pisos, las aberturas y hasta una parra.
En este lugar supo funcionar una compra venta de antigüedades y antes, un almacén.
Dialogamos con uno de los dueños del bar, Gonzalo Duró, quien nos comentó sobre el lugar y sus cualidades.
La importancia de preservar los espacios con memoria en la ciudad.












