Jorge Lucero durante años trabajó como peón rural, entre el esfuerzo del campo y jornadas largas. Pero un día decidió cambiar su historia.
Hoy, se dedica a la belleza de manos y pies. Un camino que no fue fácil: tuvo que animarse, romper con lo establecido y enfrentarse a prejuicios por elegir un rubro históricamente asociado a las mujeres.
Su historia es la de alguien que se reinventó, que dejó atrás lo conocido para construir algo propio.












