Hace un año, Camila empezó a vender pan casero en la puerta de su casa, en Gaudard al 2200.
Hornea los miércoles y viernes a la madrugada para tener su producción lista a las 8 de la mañana.
Es mamá de tiempo completo y encontró en esta actividad una forma de generar un ingreso sin dejar de acompañar a su hijo.
Su historia refleja una realidad que atraviesan muchas familias: buscar alternativas para trabajar y, al mismo tiempo, poder sostener la vida cotidiana.














